sin pretenciones… solo opniones

Yo vote por Claudia López para la alcaldía de Bogotá, ciertamente ella es investigadora de base y no tiene experiencia administrativa. ¿Por qué vote por ella? Tenia yo el concepto de que ella era una persona que representaba una contra a la corrupción, mediáticamente la identificaba por su investigación de la “Parapolitica” y confrontación a estas personas. Sabia yo que era ella “conflictiva” y poco conciliadora, pero, esto al contrario de molestarme, me agradaba, pues pensaba que para arreglar las cosas en la ciudad se debía ser así, como veía que era Claudia López.

Lastimosamente acepto mi error al votar por Claudia López, ella hoy se caracteriza por su altivez y actitud de “emperadora”, además de las tristes contradicciones de lo que prometió en campaña:

 

“No se hará el Transmilenio por la 68 ni la séptima”

“el metro subterráneo es la mejor opción”

“soy la jefe de policía y conmigo van a trabajar”

“no a la corrupción”

Así hay muchas más, cosas que contradicen inclusive su accionar como investigadora, un artículo aparte merece la criminalización de los protestantes (los vándalos son otra cosa y merecen todo el poder represivo). Hoy opina de política, toma partida, presiona usando su poder para que se haga lo que ella quiere, hace todo lo que criticaba antes de llegar al poder, gracias en parte a mi voto.

Es acá donde afirmo que el poder corrompe, o como dicen las abuelas “El que nunca ha visto a Dios cuando lo ve se espanta”. Pues una era la Claudia denunciando desde la tribuna y, otra es la Claudia con poder sentada en la alcaldía. La avasallo, es otra persona. Desconozco a esta nueva y «poderosa» persona.

Ella y su pareja (Angelica Lozano), están queriendo desde el poder, decirnos quien es el presidente ideal (su amigote Sergio Fajardo investigado por su mal trabajo y perdida de recursos públicos). En resumen, en mi caso es un doloroso aprendizaje, pues alguien que denuncia algo (y ataca la corrupción) no es necesariamente una buena administradora (y honesta administradora), ya probó ella las mieles del poder político y monetario y, se corrompió. Entró una mujer al palacio de Liévano, pero saldrá otra totalmente diferente… para nuestro mal, alguien igual o peor de las que ella misma denunciaba.

No viene de cuna de oro, no es apellido Lleras, Pastrana o Char. Eso en condiciones normales debería ser garantía de no pertenecer a la “rosca” de corrupción, pero no es garantía dada la evidencia de no querer ser miembro de este club. Ejemplos sobran desafortunadamente, de personas que llegan a la cámara o el senado, cortas de preparación y son elegidas precisamente por eso mismo, “de pronto alguien que sin experiencia, sea inmune a la corrupción y politiquería”. Somo un país de ingenuos. Mejor digámonos a nosotros mismos “trabaje sumerce, trabaje juiciosa”. La última evidencia que viene a mi memoria de mal manejo de recursos públicos y, pésimo gusto es: pintar los puentes vehiculares de un inmundo verde, es un viaje en el tiempo a los ochentas, y no fue gratis, se dice que esta asquerosidad costo 3.000.000.000 COP, familias muriendo de hambre y las calles callándose a pedazos y se gasta nuestro dinero en algo tan innecesario como espantoso. Y si, ella es la jefe, por lo tanto, la responsable.

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